| Fue el día 15 de diciembre
del año pasado, apenas un mes después de brotar La
rosa en cuyo crecimiento estamos inmersos. Recuerdo que era
miércoles porque, antes de encaminarnos a la presentación,
nos reunimos algunos compañeros de Filología Hispánica
para charlar y debatir con D. Francisco Vicente Gómez (Prof.
de Teoría de la Literatura de la Universidad de Murcia) acerca
de la postmodernidad de Lyotard después del café.
La ceremonia comenzaba a las 22:00 h. en la cafetería
Ítaca, un local al cual agradecemos, de nuevo, su colaboración
desinteresada, aunque sería más adecuado decir que
la colaboración de Ítaca es siempre interesada: interesada
por el arte y por la cultura. Allí estábamos a las
nueve menos algo Isabel y yo para tomar el café después
de una frugal cena. A las nueve y pico no había casi nadie,
así que planteamos algunas hipótesis: quizá
venga muy poca gente...; quizá perdieron el barco que les
traería a Ítaca... Por fortuna -¡oh, hados!-,
los pasajeros fueron desembocando en esta patria homérica
y nos agradó sobremanera comprobar que a las 22:15 h. se
había llenado esta tierra de Ulises con la presencia impagable
de poetas, amigos, compañeros, conocidos y desconocidos.
Isabel y Vicente leyendo a Borges
Empezó el acto -como todo en esta vida- con
un instante fugaz, quizá imperceptible, de silencio, tras
el cual los directores de La rosa profunda, José
Manuel Martínez y Antonio L. Bastida, subieron al escenario
para presentar la revista, el acto e invitar a todos los asistentes
que quisieran participar en ella a hacerlo (lanzamos de nuevo la
invitación, esta vez a todos los lectores). Hicieron mutis
y su lugar lo ocuparon Isabel Arenas y D. Vicente Cervera Salinas
para leer, a dos voces, The unending rose de Jorge Luis
Borges, como homenaje al gran lector-bibliotecario y al poema que
da nombre a la revista (Mutis de Isabel y Vicente.).

Antonio Bastida y José Manuel Martínez presentando
la revista y el acto
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