como publicar


Una manía

Es terrible. Hay dos cosas que me resultan irresistibles en este mundo: maullar cuando un gato se me cruza por delante y ficcionalizar todo lo que me rodea. Si me cuentan una anécdota, si alguien me cuenta algún problema, inmediatamente me descubro conformando los rasgos de una historia, imaginando el carácter o las manías de tal o cual personaje, seleccionando lo predominante y adecuándolo a mi especial perspectiva.

Inevitablemente, cada día, cuando regreso a casa el mismo gato se me cruza en el camino. Es ese gato rabicorto manchado su pelaje blanco por el arrastrarse continuo debajo de los coches. El gato me mira (me conoce y qué pensará de mí) y emite un sonoro maullido. Sin poder remediarlo contesto con mi miau falsete que suena a lata. El gato parece aceptarlo como una tontería humana más, y perdona mi torpe tono desde sus ojos autosuficientes. A continuación, y casi como un gesto inconsciente y repetido, miro hacia atrás porque tengo la impresión de ser yo también un personaje que alguien imagina con la manía absurda de maullar cuando se cruza con un gato.

Arenas