como publicar


LA MORADA DEL SILENCIO


todavía las sombras nos ahuyentan del paraíso, pensó el poeta, herido de ensayar metáforas marítimas, de ensuciar bocetos de sueños dilapidados por el tiempo (dejó de escribir para prolongar el fin de su vida, los versos sacudían su calma habitual, volvía a atormentarse, volvía a sí mismo. escucha el viento porque él te revela las palabras. cuánta infancia inventada me declaró el viento. regresa a la noche pero ha olvidado mirar el cielo, sus metáforas caen al infinito otra vez sin estrellas que amortigüen la eternidad. qué transcurrir en la nada tan apresurado para quien no halla cobijo en el silencio. las palabras se revuelven contra él amordazándolo, construyéndolo. todo lo que fui en mí es un futuro preservado en el poema, debo escribirlo, se dijo sin llegar al convencimiento, ya nada le sonaba a verdad por eso regresó al reposo tan fatigado de renuncias, por eso dejó de morir tantas veces en un día. cómo descubrir una apariencia de verdad si sólo soy una forma de ficción, cómo creer en lo que no existe si es más clara la noche sin luna que la duda que me supone verdadero. se negó otra vez a asentir y así fue suprimiendo todas las sensaciones confusas. se hizo con la voz, enmudeció el alma, distanció su cuerpo del abismo, entregado a la luz artificial inspiró, miró el falso espejo) y se puso de nuevo las cadenas.

José Manuel Martínez Sánchez