Ver el sol dorando el trigo
iluminando ilusiones
y difuminando las siluetas
cara al final, esconderse
en una transición silenciosa
mientras escucho mis pasos
con el compás de mis pensamientos
a lo largo del devenir del camino.
Y es que me surgen ideas
/al disfrutar cada rincón
que me depara sorpresas
y dejo volar la mente
que viaja sin descanso
que no se trata de almacenar
sabidurías sino comprender
el sentido de las cosas,
al descubrir nuevos lugares y sensaciones.
Como escuchar el silencio
que precede a oír los pájaros en libertad,
y consolar el espíritu
al sentir que se alimenta el intelecto
porque hay un profundo algo
que te proyecta y te anima a continuar,
superando todos los avatares.
Y acabas por no saber decidir
si enraizarte o elevarte al cielo.
Marcelino Menéndez González
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