“Es justo que los versos que te crearon,
mueran contigo”;
que vaya desapareciendo cada noche,
la angustia de los recuerdos desencontrados
que daba forma a la estupidez o al amor,
con muchas caras y un solo fondo.
Es justo que las metáforas que abrigaban tu imagen
Estallen de desuso,
Que el uso de la lengua nefasta
Agriete las hojas escritas, las haga jirones,
Las destruya para que no quede signo,
Seña, huella o indicio transparente,
Rastro ninguno de tu paso por mi ficción.
Es justo que vaya olvidando tu rostro,
Que cada mañana despacio, sin pausa,
Repase un poco menos
Los detalles que rodeaban tu pretexto,
Por cualquier rincón que te evoque;
Que vaya conquistando mi espacio,
Que escriba con otra grafía, otra filosofía,
Otra astucia, donde no me mortifique con miedos.
Es justo que los nuevos e insensibles discursos,
A los que tan acostumbrada estoy,
Silben a gritos por todas partes, incluso en la noche,
Que me hagan atravesar cuerpos sin alma,
Donde pueda yo aprender o pretender,
Si es que quisiera realmente,
Ordenar los fascículos brillantes de mi estancia,
Por este jardín de la amargura.
Para ti, las telarañas de la indiferencia,
Para mi, es justo que los versos que te crearon,
Mueran contigo.
EME
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