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“El mundo es una actividad de la mente”.
(J.L.Borges).
La tierra, en la madrugada,
se ha vestido con un manto de escarcha;
bordones morados y ramas de sangre cuajada;
grietas que son venas de ausencia.
Tierra castellana, blanquecina y mustia.
Los árboles
-mutilándolos y alargándoles la agonía-
vida y sentido de la existencia misma:
hijo de esta tierra que muere
clamando un por qué al cielo;
a la inversa, superficie lisa y de esperanza
que desembocas en las arrugas de una
piel que abraza y muere en la tierra.
Las hojas cayeron al suelo, a morir,
sin haber sido verdes,
porque no estás...
Los borrones nacen sabiendo que serán
fulminados
con los primeros hielos de Marzo y Abril,
porque no quieren no verte...
Todos ellos,
en su diálogo mudo con el aire
le preguntan: “¿Dónde está?”;
él, con soplo sutil,
apunta al cielo.
Las cosas se niegan a existir sin ti.
La choza,
alegría de su tiempo,
refugio de telarañas,
búnker
que perdió su razón de ser.
Los ritos de evasión
crepitan en la ceniza
tu espíritu hacedor .
-El paisaje y mi alma son un mismo significado-
Aunque ciegos, habéis visto tantas cosas
y todo para nada: ahora allí;
antes aquí;
después memoria moribunda para unas
cuantas décadas.
Miguel Ángel Rubio Sánchez
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