Siempre ha sido azarosa la vida de las revistas literarias. Una gran mayoría acaba muriendo en el olvido a no ser que el destino o el acaso quieran que en ellas haya publicado sus textos algún escritor dotado de genio, lo que en el futuro llevaría a alguien a rescatar la revista de alguna hemeroteca, si tuvo por fortuna la posibilidad de imprimirse en papel. Normalmente es el tiempo la causa del estancamiento de una revista: las agujas y las arenas del reloj nos aprisionan en esta existencia limitada por tres dimensiones, y otros quehaceres reclaman nuestra dedicación. La ilusión con que nació la revista apenas se mantiene en un par de corazones, que con un poco de esfuerzo y tiempo consiguen hacerla brotar de nuevo. La rosa profunda atraviesa momentos difíciles que ponen en peligro el crecimiento de futuros pétalos, de próximos números. Por un lado, el tiempo nos asedia; por otro, apenas nos llegan colaboraciones y nos vemos obligados a buscarlas para mantener con vida la revista. Una clara señal es que en este nuevo número no hay sección de pintura ni de fotografía. No obstante, se mantienen las secciones con las que originalmente nació La rosa: narrativa, poesía y ensayo, donde publican algunos autores que ya son conocidos en la revista de números anteriores, y otros que lo hacen por primera vez, como Orión de Panthoseas (cuya Poesía pueden descargar en la página web Cervantes Virtual), Víctor Julio Vergara, Nicolás López Dallara y Rubén Martín Díaz en poesía, así como Francisco J. Moreno Hernández en narrativa. En la sección de ensayo, Alejandro Hermosilla nos ofrece unas reflexiones acerca de la literatura mexicana, sobre la cual está llevando a cabo sus investigaciones en México; Marta Delgado Larrodé aborda algunos aspectos relativos a la identidad y al yo en las obras de Jeff Wall, Keith Cottingham, y Yasumasa Morimura; María Isabel González Arenas analiza el Soneto XXV de Garcilaso de la Vega, poniendo de manifiesto el dolorido sentir del poeta; Carmen Lafay Bertrán insiste en el tema del Islam, sobre el que está escribiendo un libro, centrándose esta vez en el controvertido velo islámico; y quien esto escribe publica un análisis del soneto de Quevedo "En los claustros del alma la herida". Espero que disfruten de la lectura del nuevo número y les invito, como ya es costumbre en las presentaciones, a colaborar en próximos números. José Eduardo Morales Moreno
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ISSN 1699 - 4671 |